martes, 14 de mayo de 2013

"Tenemos la obligación de aferrarnos a sueños e ilusiones para continuar"


Publicado en La Ruta del Empleo, 14 de Mayo de 2013
Javier López Menacho, autor del libro “Yo,Precario” (Los libros del Lince, 2013) ha aceptado amablemente mi invitación a ser entrevistado en “La Ruta del Empleo”. En su libro cuenta, en primera persona, sus precarias experiencias laborales y su perseverancia y actitud hasta llegar a alcanzar su sueño, ser escritor. He tenido la suerte de disfrutar y enriquecerme con su lectura, que recomiendo encarecidamente. Nos demuestra que los trabajos no son indignos sino que las condiciones los hacen así. Con una visión sincera y honesta de la realidad, transmite un mensaje de optimismo.
“Es una visión desde los ojos de un precario, pero no una visión precaria”
“No va a venir nadie a tirar de ti, aunque existen grandes espacios de Solidaridad. Psicológicamente, depende de uno mismo.”
“La gente tiene derecho a trabajar, no lo digo yo, lo dicen las leyes”. 

P: Javier, el libro se lo dedicas a tus padres ¿que has aprendido de ellos?¿cómo te han apoyado en tu trayectoria profesional?

R: Se lo dedico a mis padres porque han “sufrido” todo el asunto de la literatura y siempre me han apoyado. Además de que los quiero, claro. De ellos he aprendido mis valores básicos como ser humano. Una forma de entender el mundo y vivirlo; desde el respeto, la honradez, la humildad y la solidaridad. Y, como buenos padres, siempre me han acompañado, tanto profesionalmente con cada aventura laboral que he vivido (algunas surrealistas), como con el sueño de ser escritor (lo aparqué todo, de repente, para hacer un máster en creación literaria, me cambié de ciudad, etc.). De alguna manera, se lo debía.

P: ”Soy una mascota con los valores que se le sobreentienden: honestidad, ingenuidad, torpeza (...) y optimismo recalcitrante” ¿tiene esta mascota algo que ver contigo?

R: Pues, aunque quisiera evitarlo, esa mascota era yo. Le filtraba sin querer mi manera de entender el mundo y era una especie de “yo en mascota”. Y claro, soy muy ingenuo, un poco torpe e irremediablemente optimista. Digo irremediable, porque me obligaba a ello. En momentos difíciles hay que mantener la esperanza y seguir hacia delante apoyándote en tus sueños. Suena a un tópico enorme, pero es que luego lo estás viviendo y dices, “joder, de verdad es así”.

P: A medida que leía tu libro, muchas preguntas se acumulaban en mi cabeza ¿qué te llevo a escribir este libro?¿por qué querías contar esta historia al mundo?¿te reconfortaba de alguna manera?

R: Me servía para expulsar el demonio que me carcomía por dentro. Me servía de catarsis y, además, sentía que esa historia tenía que ser contada. Sin rencores, sin maquillaje, sin sensacionalismos. Es una visión desde los ojos de un precario, pero no una visión precaria. Habla desde la precariedad con respeto y bajo una óptica realista. Intentaba que el lector pasara por mis ojos, pero tampoco quería convertirlo en un alegato moral o un panfleto ideológico. Creo que conseguí librarlo del morbo y dar una visión sincera y honesta de lo que es la realidad precaria: Una eterna huída hacia adelante. 

P: Describes unas realidades muy tangibles, la precariedad laboral, la inversión de los valores, la degradación de la dignidad humana, la corrupción, los límites del mercado laboral...muchas son las personas que se habrán identificado leyéndote ¿qué te motivó a ti a continuar? ¿qué crees que motiva a los demás?
R: El libro ha conseguido una tremenda empatía generacional. Me refiero a la generación de precarios, no a una generación respectiva a la edad. Precarios somos todos, estudiantes, jóvenes, mayores, jubilados, etc. El empobrecimiento de la población no entiende de edades, se ha cebado con todos. Y son esa gente, los que peor están, los que han apoyado este libro de una manera inimaginable. A veces, hasta me hace sentir mal. Para un precario, un libro se ha convertido en un producto de lujo. 
A continuar, en el sentido de, no darse por perdido, se tiene que obligar uno mismo. No va a venir nadie a tirar de ti, aunque existen grandes espacios de solidaridad. Psicológicamente, depende de uno mismo. Y tenemos la obligación de aferrarnos a sueños e ilusiones para continuar. Yo no me resigno, esta situación socioeconómica no va a poder conmigo, no tengo porqué quedarme en casa, abandonar mis sueños y convertirme en un robot autómata o un borrego. No me van a convertir en eso. 

P: ¿Por qué esta crisis nos envejece?¿qué se podría hacer para cambiar esta realidad del desempleo?¿a qué podríamos llamar “trabajo”?

R: Envejeces porque la costumbre de sobrevivir asesina la juventud. Es duro, pero te vas sorprendiendo lleno de arrugas. 
En cuanto a nuestra “opciones”, lo que siempre digo, tirar todos en una misma dirección. Estamentos sociales, individuos que trabajan para dignificar su empleo, gobernantes, sindicatos, etc. Buscar en conjunto una realidad laboral justa.
No podemos dejar que los factores macroeconómicos manejen la realidad de las personas de esta manera tan pueril. En España, se han conseguido cosas creando una conciencia social enorme, capaz de cambiar las cosas por la presión mediática que ejercen (STOP desahucios, 15M, etc.). Pues con el empleo deberíamos hacer igual. La gente tiene derecho a trabajar, no lo digo yo, lo dicen las leyes. 

P: ¿Cuál es la estrategia de búsqueda de empleo que te ha dado mejores resultados?

R: Hacer una búsqueda más selectiva (no vale sólo portales de empleo generalistas), bucear en redes sociales, adaptar el CV a la oferta destacándole los aspectos que más puedan interesarle de tu trayectoria, eliminar contenido innecesario, transmitir innovación y capacidad de autoformación, conocer la realidad de la empresa, no transmitir dudas ni pesimismo, usar terminología adecuada, poder defender cada una de tus afirmaciones y tener un poquito de suerte. 

P: ¿Siempre has tenido claro qué querías ser de mayor?

R: Yo quería ser dibujante de cómics o futbolista. Cuando me di cuenta que era imposible por falta de talento, comencé a escribir. De eso hace 15 años. Hoy, aún sigo queriendo ser escritor cuando me haga mayor.

P: No ha sido fácil llegar hasta dónde estás y admiro tu actitud positiva ante la vida y tu pedagogía ¿cómo se consigue esto? ¿Cómo se hacen realidad nuestros sueños?

R: Muchas gracias, es muy hermoso que me digas algo así. Es extraño, cuando escribí “Yo, precario” no lo entendía ni lo entendí, como un libro optimista. Me parecía, más bien, todo lo contrario. Tiene momentos muy duros. Sin embargo, hay muchos lectores que me han comentado que el libro, de alguna manera, le transmite optimismo y esperanza. Pues es algo precioso y de eso se trata precisamente, que los lectores hagan suyo el texto. Que les despierte emociones. Obviamente, para mí mucho mejor que le transmita sentimientos positivos.

“La incertidumbre de no saber qué hay más allá del mañana es, en cierto modo, adrenalina pura, algo que te hace sentir vivo”.
(Javier López Menacho)

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